¿En qué consiste?
1. La Motivación al cambio y la ilusión por alcanzar los objetivos son los ingredientes principales en un proceso de coaching. 2. Conciencia. El cliente debe elevar/despertar su conciencia, ya que sólo podemos actuar sobre aquello de lo que somos conscientes.
“La consciencia implica adquirir un conocimiento de algo a través de la reflexión, la observación o la interpretación de lo que no ve, oye, siente, etc.”. Diccionario Webster 3. Autocreencia. Se trabajará la autoestima y la confianza, de tal forma que el cliente crea que es posible conseguir los resultados que persigue y, que es capaz de llevar a cabo las acciones necesarias. 4. Responsabilidad. Es imprescindible que el cliente se haga responsable de su protagonismo en dicha situación y, en su vida. Que asuma un compromiso para actuar. La responsabilidad requiere decisión. La decisión implica libertad. Y, la libertad significa poder elegir. 5. Acción. La acción tendrá lugar durante todo el periodo que dura el proceso de coaching. Los pasos anteriores no sirven de nada si no se pone en practica aquello en lo que se trabaja. Si no hay acción, no hay resultados. Si no hay acción, no hay coaching.





